
El contrato, antes del primer surco.
Abogados de derecho agrario en Córdoba para dueños de campos chicos y productores que alquilan.
Lo que escuchamos en la primera consulta
Frases de dueños y productores, sin nombres. Casi todas terminan en un contrato escrito.
Mi vecino me alquila de palabra hace ocho años y ahora se murió.
Firmé un accidental por una cosecha y ya van tres.
El campo es de los cuatro hermanos, pero lo trabaja uno solo y nadie sabe cuánto paga.
No son reseñas: son situaciones que se repiten en los campos de Colonia Caroya, Río Primero y alrededores.
Por qué un contrato escrito, y bien escrito
Porque cuando el campo se discute, la palabra no alcanza.
La mayoría de los campos chicos de Córdoba se alquilan con un apretón de manos o con un modelo bajado de internet que nadie leyó entero. Funciona hasta que algo cambia: una mala campaña, una herencia, un vecino que vende.
Un contrato que respeta la Ley 13.246 dice cuánto dura de verdad, cómo se paga, quién arregla el alambrado y qué pasa si alguien se muere. Lo redactamos después de ver el título del campo y de hablar con las dos partes, aunque representemos solo a una.
Hernán Müller va al campo; Sofía Kessler se ocupa de las familias y las sucesiones. El estudio está en Córdoba, sobre Argañaras.

El año del campo, y cuándo conviene firmar
Un contrato firmado una semana antes de sembrar es un contrato apurado.
Para la fina, lo ideal es tener el contrato firmado en febrero o marzo. En abril y mayo todos quieren firmar a la vez y los turnos se demoran una semana.
Para la gruesa, julio y agosto. En septiembre, con la sembradora en la puerta, ya no hay tiempo para revisar nada con calma. Es nuestro punto flojo y preferimos avisarlo.
Dónde trabajamos
Jesús María, Colonia Caroya, Río Primero, Río Segundo, Villa del Totoral y el cinturón verde.
Contratos y consultas
Precio cerrado, por escrito, antes de empezar. Mitad al encargar y mitad al firmar.

Contrato accidental por cosecha
Para una o dos cosechas, como permite la ley. Con fecha de entrega del campo y qué pasa si la cosecha se atrasa.

Arrendamiento a tres años
El plazo mínimo que fija la ley. Precio en quintales o en pesos, ajuste, mejoras, alambrados y rescisión. Incluye una visita al campo hasta 60 km de Córdoba.

Revisión de un contrato ajeno
Te lo trajo la otra parte. Lo leemos y te mandamos un informe escrito en cuatro días hábiles.

Consulta en el campo
Hernán va, camina el lote con vos, mira los alambrados y los caminos. Hasta 60 km de Córdoba; más lejos, $520 por kilómetro excedente.

Consulta en la oficina
45 minutos en Argañaras 2005. Traé lo que tengas: escritura, contrato viejo, croquis.

Sucesión de un campo
Cuando el campo está a nombre de alguien que ya no está y hay que seguir alquilándolo o dividirlo. Presupuesto después de ver la documentación.
Los problemas de siempre entre vecinos
No son contratos, pero también se escriben. Empiezan con una consulta de $38.000.

Alambrado medianero
Quién lo pone, quién lo paga, qué pasa cuando uno de los dos no quiere. Un acuerdo escrito con los vecinos evita la mitad de los conflictos.

Camino de paso
El lote que no tiene salida al camino público y pasa por el campo de otro desde siempre.

Aparcería de palabra
El porcentaje de la cosecha que nadie escribió y que cada campaña se discute de nuevo. Lo pasamos a un contrato con los números que ya usan.
Si sos dueño, si sos productor
El mismo contrato se lee distinto según de qué lado de la tranquera estés.
Para el dueño del campo
Tu preocupación casi nunca es el precio: es recuperar el campo en el estado en que lo diste y en la fecha acordada. Por eso, antes de redactar, dejamos constancia de cómo se entrega: alambrados, aguadas, malezas, el estado del camino de entrada. Con fotos fechadas, firmadas por los dos.
También conviene pensar qué pasa si te morís o vendés durante el contrato. Muchos dueños de campos chicos tienen más de setenta años y los hijos viven en la ciudad; una cláusula bien escrita les ahorra a ellos una discusión con el productor que no conocen.
Y una más, que pocos piden: qué se puede aplicar en el lote y a qué distancia de la casa, de la escuela rural o del arroyo.
Para el productor que alquila
Lo que más te importa es poder planificar: saber que vas a tener el campo las campañas que necesitás para que la inversión rinda. Un accidental renovado de palabra cada año no te da esa seguridad, aunque el dueño sea de confianza.
Revisamos que el precio en quintales tenga una referencia clara, que esté escrito quién paga el alambrado nuevo si hace falta y qué pasa con lo sembrado si el contrato termina antes.
Si el contrato te lo trae el dueño, ya redactado por otro, lo revisamos por $48.000 y te decimos qué firmar, qué discutir y qué no aceptar.
Cinco cosas que encontramos en contratos de la zona
De los que nos traen para revisar. Ninguna es rara.
- El campo no está bien identificado. Dice «la fracción de la familia en Río Primero» y nada más. Sin nomenclatura catastral ni hectáreas, cualquier discusión sobre los límites empieza de cero.
- El precio en quintales sin fecha. «Diez quintales de soja por hectárea», pero no dice a qué precio, de qué día ni en qué plaza. El año que la soja baja, cada uno elige el día que le conviene.
- El plazo que no es plazo. Un accidental «por la campaña» que se firmó en 2019 y nunca se volvió a escribir.
- El alambrado de nadie. El contrato no dice quién lo arregla. Cuando se cae, se escapa la hacienda del vecino y el problema ya no es entre dueño y productor.
- Un modelo de otra provincia. Copiado de internet, con cláusulas pensadas para otra zona y otra producción, y a veces con referencias a leyes que no aplican.
Si alguna te suena, traé el contrato a la oficina. Muchas veces se arregla con una adenda firmada por los dos, sin empezar de nuevo.
Cómo trabajamos un contrato
De la primera llamada a la firma, en el orden en que pasa.
Primero, una charla. Por teléfono o en la oficina, nos contás qué campo es, con quién querés firmar y qué te preocupa. Si hace falta ir, coordinamos la visita.
Después, los papeles. Pedimos el título o un informe de dominio. No firmamos contratos sobre campos que no sabemos de quién son: es la única regla que no negociamos.
Hablamos con la otra parte. Aunque te representemos a vos, conviene escuchar al otro antes de escribir. Un contrato que el otro firma sin entender es un contrato que se discute en la primera mala campaña.
El borrador. Te mandamos una versión para leer con tiempo, con notas en los puntos importantes. Lo corregimos las veces que haga falta antes de la firma.
La firma. Con firmas certificadas y una copia para cada uno. El original queda con quien corresponda, y te avisamos un mes antes de que venza.
Antes de firmar, tené a mano
Si falta algo, lo pedimos nosotros. Pero sin título no firmamos nada.

El título del campo
Escritura o informe de dominio actualizado.

Plano o croquis
Aunque sea dibujado a mano, con las hectáreas útiles.

Lo que ya se pagó
Recibos o anotaciones de las últimas campañas.

El contrato anterior
Si hubo uno, aunque esté vencido o roto.
Dos abogados, un campo a la vez
Hernán Müller y Sofía Kessler.
No intermediamos alquileres ni cobramos comisión.Hernán creció en un campo de Colonia Caroya y se ocupa de los contratos: va, camina el lote, habla con el vecino si hace falta. Sofía lleva las sucesiones y los conflictos de familia por un campo, que son más de los que parece. Representamos siempre a una sola de las partes, y lo decimos en la primera reunión.
Para leer antes de venir
Cuatro páginas cortas, una por cada cosa que más nos preguntan.

Arrendamiento o aparcería: la diferencia que importa
En uno pagás un precio fijo; en el otro compartís la cosecha y el riesgo. Cuándo conviene cada uno.
Lectura de 5 minutos
El contrato accidental y su trampa más común
Una cosecha, dos como máximo. Lo que pasa cuando se renueva una y otra vez sin cambiar nada.
Lectura de 4 minutos
El campo del abuelo y los cuatro hermanos
Qué pasa con el alquiler mientras dura la sucesión, y cómo se divide un campo chico sin romperlo.
Lectura de 6 minutosPreguntas frecuentes
Las que nos hacen por WhatsApp antes del primer turno.
Arrendamiento rural en Córdoba: lo básico
Para leer con tiempo, con un mate.
En la Argentina, los alquileres de campos se rigen por la Ley 13.246 de arrendamientos y aparcerías rurales, además del Código Civil y Comercial. Es una ley vieja, de 1948, pero sigue vigente y tiene reglas que muchos contratos de la zona no respetan sin saberlo.
Lo que conviene que tenga cualquier contrato:
- La identificación exacta del campo, con su nomenclatura catastral y las hectáreas que se alquilan.
- El plazo, con fecha de entrega y de devolución.
- El precio y cómo se actualiza o se calcula si es en quintales.
- Quién se hace cargo de alambrados, aguadas, caminos internos e impuestos.
- Qué pasa si una de las partes muere o vende el campo durante el contrato.
Lo que suele faltar: la constancia del estado en que se entrega el campo, una cláusula clara sobre el uso de agroquímicos cerca de casas y escuelas, y un mecanismo para resolver diferencias sin ir directo a juicio.
Un contrato bien hecho no es un trámite: es lo que se lee cuando las cosas salen mal. Por eso lo escribimos para ese día, no para el de la firma.
Ficha del campo
Completá lo que sepas. Con esto Hernán o Sofía te llaman y te dicen si alcanza con una consulta en la oficina o si conviene ir al campo.
- OficinaJuan Antonio Argañaras 2005, X5008JTL Córdoba
- Teléfono y WhatsApp+54 351 635-6122
- Correo[email protected]
- TitularDr. Hernán Müller · CUIT 20‑22847193‑4
- Antes de cada siembraUna semana de espera para turnos