
Sucesión de un campo
No es solo el trámite: es qué pasa con el alquiler mientras dura, y cómo se reparte un campo chico sin romperlo.
El campo del abuelo y los cuatro hermanos
La historia que más escuchamos. Sofía Kessler lleva estos casos.
El abuelo compró ochenta hectáreas cerca de Río Primero. Cuando murió, nadie inició la sucesión: uno de los hijos siguió alquilándolo a un vecino, de palabra, y repartía lo que podía. Veinte años después, los nietos quieren vender, otro quiere seguir, y el vecino dice que tiene derechos.
No hay una sola solución, pero sí un orden. Primero, la sucesión: sin declaratoria de herederos nadie puede firmar nada en nombre del campo. Segundo, qué hacer con el alquiler mientras tanto. Tercero, cómo se reparte.

Mientras dura la sucesión
El campo no puede quedar parado. Se puede designar a uno de los herederos para que lo administre y firme un contrato accidental o renueve el que había, con acuerdo de los demás o autorización del juez.
Lo importante es que la plata del alquiler quede documentada: cuánto entra, a dónde va y cómo se reparte. Es lo que después evita la pelea entre hermanos.
Tres maneras de repartir un campo chico
Ninguna es mejor en abstracto. Depende de la familia y del campo.
Seguir en condominio
El campo sigue entero, a nombre de todos. Se alquila y se reparte la renta. Funciona si hay buena relación y un acuerdo escrito de cómo se decide.
Dividirlo en lotes
Cada uno con su parte. No siempre se puede: hay superficies mínimas por debajo de las cuales un campo deja de ser rentable, y la subdivisión puede no aprobarse. Lo revisamos con un agrimensor.
Uno compra la parte de los otros
El que quiere seguir trabajando el campo les compra a sus hermanos. El precio lo fija un tasador, no nosotros.
Lo que hace falta para empezar
Partidas
De defunción y las que prueben el parentesco.
El título
Escritura o un informe de dominio del campo.
El alquiler actual
Contrato, recibos o, si fue de palabra, lo que se sepa.
Los herederos
Nombres y dónde vive cada uno.
El presupuesto, después de ver los papeles
Cada sucesión de campo es distinta: cuántos herederos, si hay más bienes, si hubo alquileres sin escribir. Empezamos con una consulta en la oficina ($38.000) y te damos el presupuesto por escrito.